
La población de estratos bajos, principal constructora de las ciudades
Fecha 9/2/2009 11:53:57 | Tema: MISCELANEA
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De acuerdo con datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en Latinoamérica cuatro de cada cinco de las construcciones que se llevan a cabo en este momento, no cuentan con la participación de ningún tipo de profesional, esto es, sin ayuda de arquitectos proyectistas, la población de niveles socioeconómicos bajos ha sido la principal constructora de vivienda de finales del siglo XX.
Así lo señaló el especialista Humberto González Ortiz, al hablar de “Utopías Arquitectónicas” en la Universidad Autónoma del Estado de México, donde destacó que los pobladores pobres, construyen ciudades por intuición, por tradición, aprovechando la experiencia de muchos de sus vecinos maestros de obra que, con voluntad de hacer y, con la necesidad de consolidar su historia, ayudan a tejer la ciudad moderna con un concepto propio. Abundó que la construcción de la ciudad informal -que es la mayoritaria-, se produce y reproduce con una lógica que no es improvisada, ni caótica, es simplemente la que se afirma coherente desde las perspectivas de la necesidad y las posibilidades concretas de los pobladores que están al margen de la ciudad de los ricos.
El especialista de la Universidad Nacional Autónoma de México comentó que lo anterior es cuando se habla de “arquitectura sin arquitectos”, es decir, no significa que los usuarios se nieguen a pagar un técnico, es que simplemente no pueden pagarlo.
Abundó que pese al interés de los hallazgos de muchos arquitectos que trabajan por consolidar una manera coherente de ejercer la profesión arquitectónica, falta por difundir entre el colectivo arquitectónico los esfuerzos por impulsar investigaciones y proyectos de vivienda que si bien es cierto que no ofrecen una casa-habitación terminada, si implementan investigaciones sobre vivienda semilla, gérmenes de vivienda que crecen conforme sus usuarios obtienen recursos para irla construyendo.
Un ejemplo de ello es el esfuerzo que realizaron en México en 1930, Juan Legarreta y Juan O’gorman, radicalizando el ejercicio del funcionalismo con propuestas concretas para que, los proyectos de vivienda para obreros mexicanos, fuesen racionalmente apropiados, y contractivamente posibles.
Así como el trabajo de Carlos González Lobo que, en el país, ejerce la investigación arquitectónica desde las aulas universitarias y la comparte con pobladores de escasos recursos, creando espacios habitables con hechos que se ensanchan, se inflan, rentabilizando así los recursos, siempre escasos de los pobladores pobres con sistemas constructivos baratos, fáciles de construir y que consolidan entre los pobladores una enseñanza real para después poder ejercer su conocimiento, trabajando como maestros de obra o constructores de una tecnología que se puede vender, a los poblados vecinos.
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