
Inevitablemente, cada año comienza y termina con regalos. Y entre éstos, no pueden faltar los libros, esos universos de papel que, entre portada y contraportada, nos revelan una forma particular de comprender al mundo y a la naturaleza humana. En efecto, la lectura alberga la posibilidad de establecer un diálogo entre personas provenientes de diversas latitudes, cosmovisiones y culturas. En un ambiente de complicidad y de libertad, invita a confrontar y a complementar diferentes puntos de vista; a debatir y a transformar las ideas que justifican nuestra existencia, aun desde el terreno de la ficción.
Por estos motivos, vale la pena acercarse al Fondo Editorial del Instituto Mexiquense de Cultura, el cual ofrece un vasto repertorio literario, provisto de algunas de las mejores expresiones de la poesía y la narrativa mexiquenses, sin olvidar la agudeza del ensayo y la actualidad de las publicaciones periódicas, géneros destinados a recuperar la evolución y la experiencia cotidiana del pensamiento contemporáneo.
Así, el Fondo Editorial recoge obras narrativas como “El infausto eclipse de las hadas”, de Delfina Careaga; “Contramundos”, de Ingrid Solana Vásquez; “Cuentos de hadas para no dormir”, de Arturo Javier Flores; “De los dinosaurios a la era espacial”, de Teresa Remolina; “Maisha y el Hombre Lobo”, de Óscar Aguilar; “La filósofa, la jinetera y el comandante”, de Fernando Reyes, y “El jardín de los eucaliptos”, de Humberto Almanza.
En ellos, la interpretación de la realidad y la intensidad de la reflexión se conjugan para proponer desde una entretenida revisión de la historia latinoamericana hasta una cautivadora fusión de las mitologías prehispánicas y europeas, pasando por la fantasía que se inyecta, entre rutinas y azares, en nuestra vida cotidiana.
Por otro lado, el Fondo Editorial destaca por la sencilla belleza de sus numerosos poemarios, entre los que destacan “Sonetos de la eternidad”, de Gustavo Enrique Orozco Muñoz; “Calíope baila con el poeta ebrio”, de Carlos Ramírez Vuelvas; “Tiempo diverso”, de Guadalupe Cárdenas; “De par en par”, de Myriam Moscona, y “Silencios de agua”, de Estephani Granda Lamadrid. Éstos se hilvanan alrededor de dos premisas fundamentales: la riqueza de la experiencia humana y la renovación del lenguaje.
Así, mientras la primera característica aborda la fugacidad, la incertidumbre y la pasión; la segunda se entrelaza con las alusiones mitológicas, la exaltación de la expresión y la transformación del sentido de cada palabra. Ambas confluyen en la fuerza de las metáforas, teñidas de una armónica limpieza y una excelente factura, las cuales manifiestan el vigor verbal que abrazan los poetas de nuestros días. En una tesitura semejante, “Hay mucho de Penélope en Ulises”, de Vicente Quirarte, y “Premio Alejandro César Rendón 2008”, de la Escuela de Escritores de la SOGEM, muestran el esplendor de otros géneros literarios, como el drama y la prosa poética.
Por otra parte, el Fondo Editorial propone, para los lectores más pequeños, “Azul rey, Azul reina”, un libro de Rebeca Orozco en el que las historias del mundo infantil se desarrollan con el transcurso del calendario tradicional mexicano, con sus días de efemérides y de fiestas; de celebración y de alegría. De manera contrastante, ofrece “El dictador latinoamericano en la narrativa”, de Ernesto Pi Orozco, e “Identidades sociales”, de Gilberto Jiménez, dos ensayos enmarcados en las ciencias humanísticas que exploran los vaivenes de la literatura y del sentido de pertenencia a un tiempo y a un espacio.
Paralelamente, el Fondo Editorial reúne algunos libros que, a lo largo del año, despertaron el interés de críticos y académicos mexiquenses. Entre ellos, sobresalen las innovaciones contenidas en “El enigma Carmen”, de Eduardo Osorio; “Machincuepa”, de Flor Cecilia Reyes; “Semillas en espera”, de Augusto Isla, y “Fuera de cauce”, de Bertha Balestra, volúmenes que se centran en la actualidad para ahondar en la naturaleza del ser humano.
Con esta diversidad de opciones, podemos afirmar que existe un libro para cada quien, sin importar la edad, el género o los gustos personales. Por ello, aprovecha estas fiestas para regalar un libro, vivirlo y compartirlo con los demás. No dejes de visitar la Librería del Centro Cultural Mexiquense –ubicada en Boulevard Jesús Reyes Heroles 302, delegación San Buenaventura–; la Librería Educal, en el interior del Museo “José María Velasco” –localizado en Sebastián Lerdo de Tejada 400, esq. Nicolás Bravo– y otros puntos de venta, como los museos “Luis Nishizawa” y “Felipe Santiago Gutiérrez”.